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4/8/15

El viajero: Chiemsee y el Versalles bávaro

¡Saludos, viajeros!
Hoy nuestro viaje se centra en uno de los personajes más famosos de Alemania, y concretamente de Baviera: el famosísimo rey Ludwig II de Baviera (también conocido como "El Rey loco"). Como ya os comenté en anteriores entradas, su fascinación por la arquitectura y la megalomanía le llevaron a construir varios castillos y palacios, concretamente tres: el castillo Neuschwanstein (conocido también como el Castillo de Disney y la mayor atracción turística de Alemania), el palacio de Linderhof y el que nos ocupa hoy: el palacio real de Herrenchiemsee. La peculiaridad de este palacio es que está ubicado en un isla dentro del tercer lago más grande de Alemania, el Chiemsee. Curioso, ¿verdad?


Vista del lago Chiemsee.


1/7/15

El viajero: minas de sal (Berchtesgaden)

¡Saludos, viajeros!
En nuestros últimos viajes estuvimos visitando la región de los Alpes bávaros: Bad Reichenhall con sus termas y el conocido refugio que el Partido Nacional Socialista regaló a Hitler, conocido como el Nido del Águila. Hoy completaremos la "trilogía" de visitas en esta preciosa zona alpina, con una visita que a mí personalmente me encantó: Berchtesgaden y su mina de sal.




25/2/15

El Viajero: Múnich

¡Saludos Viajeros!

Como os prometí en nuestro último viaje, en el que visitamos la monumental ciudad de Ávila (puedes revivir esta visita aquí) hoy nos adentramos en una de las ciudades más importantes de Alemania, y la más importante de la rica región de Baviera: Múnich (en alemán München).

A esta ciudad a los pies del río Isar le tengo un especial cariño, puesto que desde hace algo más de 6 meses es el lugar en el que vivo, con todo lo que ello conlleva. Por otra parte, al vivir aquí podría escribir un post interminable, así que intentaré centrarme hoy en el centro de la ciudad y los sitios más típicos que no os podéis perder si os animáis a visitar la ciudad. ¿me acompañáis?


Vista de Marienplatz y la catedral de Frauenkirche desde la torre de la iglesia de Alte Peter.


14/1/15

El Viajero: Bamberg

¡Saludos, viajeros!
Comenzamos el nuevo año con las ganas de viajar intactas. Si bien acabamos el año con una nochevieja diferente en Gran Canaria (podéis recordarlo aquí), hoy vamos a viajar a una de las ciudades alemanas que más me sorprendió en mis primeros meses de vida en Alemania: Bamberg.


A pesar de que puede que el nombre no sea muy conocido para algunos, nadie que visite esta hermosa ciudad medieval quedará decepcionado. Sus monumentales edificios (muchos de ellos religiosos), el curioso barrio de la Pequeña Venecia o el característico “Ayuntamiento Antiguo” (Altes Rathaus) sin duda merecen la pena ser visitados. ¿Os animáis a venir?

3/12/14

El viajero: Rothenburg, el pueblo de la Navidad

Tras nuestro último viaje por Nueva York (que puedes recordar AQUÍ), y con la proximidad de las fechas navideñas, voy a aprovechar para hablaros de uno de mis sitios favoritos de Alemania, Rothenburg, conocido por muchos como el “pueblo de la navidad”.

Plaza del Ayuntamiento de Rothenburg, uno de sus lugares más emblemáticos.


Esta singular localidad está situada al noroeste del condado de Baviera, en la región denominada Media Franconia, en la zona sur del país. A pesar de contar con tan sólo unos 11.000 habitantes, es uno de los pueblos más conocidos de la región, fundamentalmente por dos motivos que os contaré más adelante: pertenece a la conocida ruta romántica y su tradición navideña. Pero si algo convierte a Rothenburg en un reclamo ineludible es su singular e inigualable belleza, trasladándonos por completo a una ciudad medieval al pasear por sus calles.

Una de las famosas y medievales entradas a Rothenburg.


Rothenburg ob der Tauber, nombre completo del pueblo, tomado por el río que lo circunda y sobre el que se asienta, se trata de una localidad cuyo centro está completamente amurallado, y en cuyo interior podemos encontrarnos como en un cuento de los hermanos Grimm, o al menos es lo que a mí me evoca cada vez que pongo un pie aquí, ya que lo he visitado varias veces.

Una de las calles más representativas de Rothenburg. ¿No es como estar en un cuento?


Alrededor de la muralla, encontraremos distintos accesos con las famosas torres/entradas que son tan características de las ciudades y pueblos alemanes, y que los que conozcáis este país habréis visto en varias ocasiones en todas aquellas que nos evocan la época medieval. También podremos pasear por las propias murallas, pudiendo contemplar una curiosa vista aérea.

Una de las torres ubicadas en la muralla.

Pasear por la propia muralla es también una buena opción...

... y nos permitirá contemplar bonitas vistas como ésta.

Una vez dentro de la muralla, habiendo realizado ya nuestro viaje en el tiempo hasta tiempos medievales, prácticamente nada de lo que veamos va a romper esta armonía temporal: el suelo, en su mayor parte empedrado, las fachadas de todos los edificios respetando la misma estética, independientemente del tipo de construcción que se trate, con sus paredes pintadas de vivos colores y sus inconfundibles techos, que forman pronunciadas pendientes en ángulos agudos. Incluso los bancos o tiendas más modernas respetan la estética del resto de edificios, algo que por ley es muy común en los pueblos y ciudades alemanas con tradición y valor cultural, incluso en el centro de algunas grandes ciudades.

El empedrado de sus calles, las fachadas y tejados... ¡Todo es medieval dentro de las murallas!


Además de esto, podremos percibir este mismo ambiente medieval por las iglesias, torres, la plaza del ayuntamiento (con todos los edificios que la circundan) y sus numerosos comercios. Entre estos, destacan por encima del resto las tiendas de objetos hechos a mano, panaderías y pastelerías y pequeñas, a la par que entrañables, “Gasthaus”, algo así como pequeños hoteles (literalmente, casa de huéspedes) donde también podremos en ocasiones degustar comida local.




El pueblo de la navidad
Como muchos ya sabréis, y otros ya imaginaréis, la navidad se vive de un modo muy especial y particular en los países del norte de Europa. Alemania no escapa a esta definición, sino todo lo contrario: famosísimos son sus mercados de navidad (de los que os hablaré en futuros posts) y la alegre decoración de sus calles y las casas de los ciudadanos particulares, que contrasta con los oscuros y fríos inviernos que aquí se viven.


Rothenburg destaca en este sentido de una manera especial, ya que en el interior de sus muros podemos encontrar la tienda más grande y espectacular sobre la navidad que existe. Está abierta todo el año, y a la venta en este establecimiento únicamente podremos encontrar artículos de temática navideña, la mayoría de ellos artesanales y hechos a mano. Dicha tienda (denominada Käthe Wohlfahrt) también destaca por el camión rojo cargado de regalos perteneciente a la misma que encontramos en la entrada del museo de la navidad de Rothenburg.


Famoso camión cargado de regalos de "Käthe Wohlfahrt"...


No es raro contemplar en las tiendas y negocios carteles en inglés y otros idiomas; especialmente llamativo, es ver los rótulos y carteles también en japonés, ya que encontraremos auténticas hordas de éstos no sólo haciendo fotos con sus potentes cámaras, sino gastando ingentes cantidades de dinero en artesanía y otros recuerdos.


... y escaparate de su famosa tienda de "Mercado Navideño (Chirstkindlmarkt)"

Famosos muñecos que veremos en cualquiera de estas tiendas en Alemania.


Como sucede en Alemania en cada pueblo, Rothenburg también cuenta con un conocido mercado navideño, que refuerza la sensación de que aquí todo el año es Navidad.


Ruta romántica
Como mencioné con anterioridad, Rothenburg forma parte de la llamada “Ruta Romántica” (Romantische Strasse en alemán) pero, ¿qué es esto?


Para aquellos que no lo conozcáis, deciros que dicha ruta la conforman una buena cantidad de localidades, ubicadas en Baviera, comenzando en Würzburg, y terminando en Füssen, localidad situada en las inmediaciones del célebre castillo de Neuschwanstein (conocido por muchos como el “Castillo de Disney”, y del que ya os hablé en este post).



La cantidad y belleza de los pueblos y ciudades que conforman la ruta romántica es impresionante; yo he tenido la suerte de visitar algunos de ellos, y la verdad es que es una delicia, especialmente en verano, cuando el clima acompaña su visita. No son pocas las personas, alemanas o no, que reservan un viaje por esta región con su pareja, ¡y la verdad es que aquéllos que así lo hagan no se sentirán decepcionados!


¿A quién no le apetece pasar un romántico fin de semana en uno de estos hoteles?


Eso sí, sin duda ninguno de ellos puede rivalizar con Rothenburg, al menos en mi opinión. Como anécdota, comentar que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado, aunque la mayor parte del centro permaneció intacto. Tras el conflicto bélico, algunos militares norteamericanos quisieron destruirla por completo con artillería, lo cual fue impedido a cambio de la rendición de los alemanes. Esta opción fue sugerida por un alto mando americano, instado por su madre, que había visitado Rothenburg con anterioridad y quedó maravillada con su belleza. Os dejo, para finalizar, un par de imágenes más.





Y aquí acaba nuestro viaje… ¡Por ahora! ¿Conocíais ya Rothenburg? Si la respuesta es negativa, ¿a qué esperáis para venir a conocerlo?
Un saludo a todos, y hasta el próximo viaje.


El viajero

8/10/14

El viajero: Tirol, Linderhof y Oberammergau

En el anterior post, con el que estrenábamos la sección de “El viajero”, os hablé de uno de los sitios más conocidos de Baviera: el castillo de Neuschwanstein (lo podéis recordar aquí). Tal y como os comenté entonces, es una buena idea pasar al menos un día más por los alrededores, y por si aún no os habéis animado hoy os voy a mostrar algunas de las cosas que podréis contemplar en las proximidades.

Tirol: montañas y lagos
Una de las mayores atracciones de la zona son los Alpes, que marcan en cierto modo la frontera entre Alemania y Austria, en la región que todos conocemos como el Tirol. Rodeada por estas famosas montañas, comprende desde el oeste de Austria hasta el norte de Italia.

 Mapa del Tirol, con sus diferentes zonas. En el sur de Alemania, casi en la zona roja, se ubica Neuschwanstein.
  
 Ésta fue la primera parada de nuestro viaje, atravesar la frontera entre Austria y Alemania y adentrarnos en esta preciosa zona, rodeada de montañas y lagos. En pleno agosto, con un inusual calor  incluso en verano por estos lares (unos 35 grados) tuvimos la fortuna de vivir una experiencia única: bañarnos en un lago en medio de los Alpes. Fue un plan completamente improvisado, ya que desconocíamos esta extendida práctica en estos países, cuyos habitantes son muy dados a bañarse en lagos y ríos naturales en la época estival. Así pues, aparcamos el coche en un arcén de la estrecha carretera y nos dispusimos a tomar un refrescante baño. El contraste entre las imponentes montañas y las cristalinas aguas del lago son impresionantes, como podéis ver aquí.

Vista del lago "Plansee", con los Alpes al fondo.

Existen varios lagos como éste, y numerosas rutas disponibles, tanto a pie como en bicicleta; también con un coche o moto podréis disfrutar de estos parajes, que os aconsejo de manera especial. Además, existen diversas opciones de alojamiento incluso en los mismos lagos (campings, hoteles etc.) para aquellos que gustéis de disfrutar de unos días de senderismo, cicloturismo o simplemente para disfrutar de un rato de tranquilidad y relax en plena naturaleza. Como podéis contemplar aquí, hay incluso zonas totalmente habilitadas para tomar el sol y bañarse como si de una playa o piscina se tratara.

En ciertas zonas del lago el acceso está pensado para bañistas.

Palacio de Linderhof
Otro interesante reclamo, ya de vuelta en Alemania, es el Palacio de Linderhof. Para contar su historia, nuevamente tenemos que mencionar a nuestro querido rey de Luis II de Baviera (el “Rey loco”). Y es que Neuschwanstein fue sólo uno de los tres famosos castillos y palacios que este rey madó construir.

Concretamente, Linderhof es un pequeño palacio que fue construido en lo que anteriormente era el coto de caza del rey Maximiliano II, padre de Luis. Tras la muerte de su padre, Luis reformó la casa que allí había y mandó construir este bello palacio. Al contrario de lo que le sucedió con el resto de construcciones, Linderhof sí llegó a verlo y disfrutarlo una vez terminado. Aquí podéis contemplar algunas imágenes del palacio.

 Vista frontal de palacio de Linderhof

 Vista frontal, contemplada desde arriba

Vista trasera, desde la que podemos contemplarlo en su totalidad.

Algo que llama especialmente la atención, son los jardines y fuentes que se sitúan en los alrededores, así como su ubicación, en un hermoso valle rodeado de montañas. Aquí podéis ver algunas imágenes.

Jardines y fuentes vistos desde la entrada principal del palacio.

Como toda atracción turística actual, en los alrededores podremos encontrar restaurantes, tiendas de recuerdos y un aparcamiento donde podremos dejar nuestro vehículo por un precio no muy elevado (unos 3€). Acceder a estas zonas con otro tipo de transporte es posible, pero en mi opinión merece la pena alquilar un coche para tener la máxima libertad.

Oberammergau
Al salir de Linderhof, no podemos dejar pasar la oportunidad de visitar un pintoresco pueblo situado muy cerca, Oberammergau. Lo primero que nos llama la atención al llegar a él, es que numerosos edificios y casas están decoradas con frescos en las fachadas (Lüftlmalerei en alemán), casi todos ellos con temática religiosa.

Fachada típica de las que podemos encontrar en Oberammergau.

Este hecho puede ser debido a la otra curiosidad más conocida de Oberammergau. En el año 1633, en plena epidemia de peste bubónica, los habitantes del pueblo juraron celebrar una escenificación de la pasión de Cristo a cambio de protección cada 10 años.

El experimento debió funcionar, puesto que desde el año 1634 hasta nuestros días se siguen realizando estas tradicionales escenificaciones, en las que participan centenares de vecinos del pueblo. Actualmente, dichas representaciones tienen lugar en los años acabados en “0”, por lo que todavía estamos a tiempo de disfrutar de la siguiente si nos animamos a visitar el pueblo en el año 2020.

Oberammergau también es conocido por su tradición de talla de figuras de madera. En esta imagen podéis ver una tienda de este tipo de objetos, completamente pintada, en el centro de la localidad.

Tienda de tallas de madera, con la fachada pintada de vivos colores.

Alrededor de esta misma zona, hay muchos otros rincones que visitar, y tal vez lo mejor sea perderse por ellos y disfrutar de esta mezcla de tradición, naturaleza y cultura. Espero haberos ayudado a conocer esta región un poco y animaros a conocerla de primera mano.

¡Hasta el próximo viaje!

El viajero

24/9/14

El viajero: Castillo de Neuschwanstein (Neuschwanstein Schloss)

Hoy el blog de Piolina estrena “El viajero”, una sección sobre viajes, en la que intentaremos trasladaros a algunos de los lugares que hemos tenido la suerte de visitar. Para llevar a cabo este cometido,  Piolina ha decidido contar conmigo como colaborador, es decir, su marido, para intentar contaros de la mejor manera posible no sólo algunos datos y curiosidades, sino también nuestra experiencia personal.

Como muchos de vosotros ya sabréis, desde hace ya cerca de dos años cambiamos nuestra querida tierra por la fría Alemania, país que esconde numerosos lugares interesantes que visitar. Y qué mejor manera de comenzar esta sección que con uno de los parajes más bellos y conocidos del país teutón, ubicado en la región de Baviera, en la que vivimos, y que por tanto mejor conocemos: El Castillo de Neuschwanstein.

Algunos os preguntaréis qué castillo es éste de impronunciable nombre y si tal vez lo conocéis. Para muchos, este impresionante monumento es conocido como “El castillo de Disney”, debido a que el famoso dibujante se inspiró en el mismo para crear el suyo propio, que vemos al inicio de tantas películas.

Comparativa del castillo de Disney (izqda.) y el castillo de Neuschwanstein.


Pero la existencia de Neuschwanstein (nuevo cisne de piedra en su traducción al castellano) no se puede entender sin la persona que lo mando construir: el rey Luis II (el “rey loco”) de Baviera (König Ludwig en alemán). Este peculiar personaje era un enamorado el arte, la historia y la cultura, y muy especialmente de  la época medieval, y es por eso que este castillo, a pesar de ser moderno (fue construido entre los años 1869 y 1886) es su propia idealización de un castillo medieval. Llama especialmente la atención su color blanco, por deseo expreso del monarca.

El rey Luis II de Baviera


Su localización es inmejorable, al sudeste de Alemania, muy próximo a la frontera con Austria, a poco kilómetros de la ciudad de Füssen, preciosa localidad en la que finaliza otra de las mayores atracciones turísticas bávaras, la Ruta Romántica, de la que os hablaré en futuros posts, en plenos alpes Bávaros, rodeado de montañas y lagos de impresionante belleza. Aquí podéis ver su ubicación exacta en el mapa.

Mapa con la localización del castillo y sus alrededores.

Como podréis imaginar, el lugar es una enorme atracción turística, por lo que hay varios medios para llegar. Yo particularmente os recomiendo alquilar un coche para poder moveros con libertad por la zona. También se puede llegar en autobuses y excursiones organizadas.

En el entorno del castillo se encuentra una gran zona de aparcamiento con un bonito lago (Alpsee) y rodeado de restaurantes, tiendas y hoteles, así como las taquillas, donde se pueden comprar tickets para visitar el interior del castillo, así como otros lugares de interés como el castillo de Hochenschwangau, donde residió el rey Luis II durante su infancia, situado en las proximidades de Neuschwanstein. En la imagen, Castillo de Hohenschwangau y alrededores.

(De aquí en adelante, todas las fotos mostradas son propias)

Castillo de Hohenschwangau

Alpsee


Si queréis visitar el interior, os recomiendo que antes reservéis la entrada por internet: de esta manera os evitaréis las interminables colas que se forman (especialmente en verano, momento ideal para visitar esta zona, bastante fría y frecuentemente nevada en invierno).

Para nosotros fue un poco decepcionante, pues la visita es bastante rápida, apenas hay tiempo para disfrutar de las salas y no ves nada diferente de lo que se puede encontrar en las imágenes del interior que hay en internet. Aún así, visitarlo por dentro al menos una vez y la historia que te van contando con la audioguía (disponible en numerosos idiomas, entre ellos el castellano) resulta interesante.

El castillo se encuentra sobre una colina, por lo que para acceder hay que ascender por una pendiente bastante pronunciada, caminata que nos llevará alrededor de 20 minutos a pie. Desde abajo, podemos también coger un autobús que nos llevará hasta la misma entrada del castillo. La opción de subir en una calesa (carro tirado por caballos) es también muy recomendable.

Nosotros, en las dos visitas que hemos realizado, hemos subido a pie, y el esfuerzo se ve completamente recompensado al llegar y ver el castillo a corta distancia, donde la vista es impresionante, como podéis ver en estas imágenes.

El castillo, visto desde abajo...

...y tal y como nos lo encontramos tras la subida.

Al salir del castillo, es más que recomendable dar un paseo por los alrededores, especialmente caminar hasta el puente de Marienbrücke (no más de 10 minutos a pie), no apto para los que tengáis vértigo. Aquí podéis ver el puente visto desde el castillo, junto con una imagen de la entrada y del interior del mismo.

Marienbrücke, desde el castillo.

Entrada y fachada del castillo.



Interior del castillo.

Una vez en el puente (siempre atestado de gente buscando la mejor fotografía), podemos disfrutar de una  impresionante vista del castillo, probablemente la mejor que podamos contemplar. Aquí tenéis una muestra de esta foto, donde se aprecia en todo su esplendor.

Fotaza hecha desde el puente. La vista es espectacular.

Como consejos adicionales, deciros que si venís hasta aquí no os puede faltar disfrutar de la comida tradicional bávara (salchichas, codillo, Schnitzel al estilo vienés etc.) y por supuesto una refrescante cerveza. Especialmente en esta región os recomiendo la que lleva el nombre de nuestro querido rey Luis, König Ludwig. En la imagen, una cerveza oscura o “Dunklesbier”.

¡No olvidéis tomaros una!


Por último, mi consejo es que si visitáis el castillo reservéis al menos una noche de alojamiento para poder visitar en los alrededores otros hermosos lugares, tales como el Tirol austríaco, algunos lagos de los Alpes (en los que si es verano podréis tomar un refrescante baño) o bonitos pueblos como Oberammergau.

Y por ahora me despido, aunque podría contaros muchísimo más sobre esta zona, una de las más bonitas que he visitado en mi vida. ¿Qué os parece el castillo? ¿Os gustaría conocer más sobre los alrededores?
¡Hasta el próximo viaje!

Jesús

27/9/13

Outfit bávara


Coincidiendo con el Oktoberfest, os enseño hoy este look con el traje típico de la región donde vivo (Baviera, Bayern).

Tenía muchas ganas de hacerme con un vestido típico de la región, ya que me parecen preciosos y muy favorecedores, con lo cuál no pude resistirme a este cuando lo vi en la tienda y me lo probé, tenía que venirse conmigo a casa y así fue.

Os dejo con mis fotos, espero que os gusten y ya me contáis en los comentarios.













¿Qué os parece? ¿Os gusta el traje regional de Baviera?



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